Sobre nosotros

Códigos Promocionales Casinos es una redacción independiente. No somos operador, no somos casa de apuestas y no gestionamos cuentas de juego: en codigospromocionales-casinos.com no se deposita, no se apuesta y no se cobra.

El objeto de nuestro trabajo es una pieza muy concreta: el código promocional. Una cadena de caracteres que, escrita en el sitio correcto, desbloquea una oferta —y que, mal entendida, no desbloquea nada. Documentamos cinco cosas por código: qué activa exactamente, en qué punto del registro o de la caja se introduce, si es de uso único o repetible, hasta cuándo es válido y qué otras promociones anula al usarlo. Añadimos un sexto punto cuando corresponde: si el código es prescindible porque la oferta se aplica sola.

Procedimiento. Un código se transcribe desde la fuente del operador, con sus mayúsculas y sin reescribirlo, o no se publica. Junto a él recogemos las condiciones que lo acompañan en el reglamento: depósito mínimo, requisito de apuesta, plazo, mercados o juegos excluidos. Cuando el operador no publica alguna de esas condiciones, lo hacemos constar como ausencia, no la inventamos. Los códigos caducan más deprisa que cualquier otro elemento de una promoción, así que una revisión de 2026 envejece rápido y el texto vigente del operador tiene la última palabra.

La norma española. La supervisión del juego online estatal corresponde a la DGOJ conforme a la Ley 13/2011; los operadores autorizados actúan bajo dominio «.es» y aparecen en un registro público. Las comunicaciones comerciales están reguladas por el Real Decreto 958/2020, parcialmente anulado por el Tribunal Supremo el 2 de abril de 2024: esa sentencia devolvió la posibilidad de ofrecer promociones de captación, pero acotadas a personas ya registradas y verificadas. Un código, por tanto, no es una puerta de entrada abierta a cualquiera. Siguen vigentes la ventana horaria de 01:00 a 05:00 para la publicidad audiovisual del juego, la prohibición de patrocinio en camisetas deportivas, los límites de depósito por operador y el RGIAJ como registro de autoprohibición.

No animamos a canjear nada. Explicamos qué hay detrás de una cadena de letras que suele anunciarse sin sus condiciones.